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Cooperación entre Pymes: actuando sobre las actitudes

¿Cuáles son las actitudes positivas para que un programa de cooperación sea un éxito? ¿Qué roles empresariales hay que tener en cuenta para triunfar?

Por Ramiro Bengochea,

La cooperación es un proceso por el cual dos o más unidades independientes comparten recursos para operar conjuntamente en busca de un objetivo común.

El mayor grado de complejidad de los procesos de cooperación se da entre los seres humanos, debido a que sus relaciones están regidas por las emociones y muy condicionadas por las diferencias de actitud y carácter. Si además vamos un paso más allá y queremos estudiar los procesos de cooperación entre empresas, nos encontramos con la complejidad añadida de la cooperación entre personas dentro de diferentes organizaciones con diferentes culturas. Sin duda el proceso se convierte en algo apasionante.

Durante un proceso de cooperación se pasa por diferentes fases, desde la identificación de la oportunidad hasta el reparto de los beneficios del proyecto. En todas las fases existen unos factores que son más importantes que otros para que paso a paso el proyecto resulte exitoso. Ahora bien, existe un factor clave a lo largo y ancho de todo el proceso: la actitud de las personas que representan a las empresas integrantes del proyecto.

La actitud de los directivos, representantes de las PYMES en el proceso de cooperación, está en el centro neurálgico del ciclo que va desde sus modelos de pensamiento hasta lo logros del propio proyecto. Esto se representa en la figura siguiente:

Es imposible conocer en detalle los modelos de pensamiento de cada uno, pero sí podemos poner el foco en las actitudes porque estas se hacen evidentes en cada conversación, email o reunión. La experiencia nos enseña que “actuando sobre las actitudes” podemos cambiar el destino del proyecto.

En el proyecto de cooperación existen actitudes positivas y actitudes negativas. Esto es tan importante e influye tanto sobre los resultados,que debemos ser muy estrictos en este punto, es decir; no hay actitudes “un poco negativas” o “casi positivas”, o son positivas o no lo son.

Si alguien actúa de manera negativa, es que su modelo de pensamiento no está alineado con el proyecto de cooperación y por tanto debemos identificarlo y tratarlo adecuadamente porque si no lo hacemos, tarde o temprano resultará un problema que puede hacer perder mucho tiempo y dinero a las empresas integrantes.

Las actitudes positivas en un proceso de cooperación son:

 

Por otro lado, las actitudes negativas son las siguientes:

Y, ¿qué debemos hacer si se identifica alguna actitud negativa entre los integrantes del proyecto? Aunque cueste mucho, debemos hablar sinceramente de ello. Si antes de comenzar el proceso hemos compartido los nueve puntos anteriores será más fácil porque facilitará que se trate de forma objetiva: “hemos identificado actitudes poco positivas o negativas para el proyecto de cooperación y es necesario que hagamos un ejercicio de reflexión al respecto”. Esta forma de proceder evita entrar en valoraciones particulares y con ello el conflicto.

¡Merece la pena!

Las actitudes positivas dan lugar a proyectos exitosos de cooperación y se manifiesta en las interacciones que se producen entre las personas integrantes del proyecto cuando se alcanzan estados de relación donde el enfoque es el proyecto común, el “nosotros” o “nuestro proyecto” en lugar de “mi proyecto” o “mis objetivos”.

Un enfoque a nivel “yo” o “tú” proporciona una limitación al proyecto de cooperación, que es lo que conocemos como “ganar-ganar”, que está muy bien cuando se logra, pero no es suficiente: ¿por qué conformarnos con un proyecto que nos lleve como mucho a una situación “ganar-ganar” cuando podemos alcanzar la sinergia?; un estado nuevo donde el beneficio mutuo es diez, cien o mil veces superior al estado individual. Cuando se alcanza un estado sinérgico en un proyecto de cooperación, la actitud de colaboración, comprensión, apertura y confianza es tan grande que nos olvidamos de los intereses particulares para enfocarnos en los beneficios como empresa extendida e integrada, como proyecto con posibilidades multiplicativas porque utilizamos todo el potencial de los integrantes.

Todos los proyectos de cooperación exitosos que conozco están conducidos por personas cinco estrellas en las actitudes positivas, sin excepción. Esto es clave para el éxito, de modo que cualquier proyecto de cooperación que se emprenda, siempre que cubra una necesidad real existente y esté asentado en buenos principios, triunfará seguro si sus integrantes tienen una actitud positiva.

El propietario de la pyme que identifica una deficiencia entre los trabajadores de la cooperativa de compras de la que forma parte e inmediatamente convoca una reunión de la junta directiva de la cooperativa para tratarlo de forma madura y abierta está contribuyendo al éxito de la cooperativa. Su actitud de responsabilidad está muy lejos de los que se limitan a criticar y guardarse argumentos para aparecer como víctimas si algo va mal.

El directivo de subcontratación que tiene como objetivo hacer una red de empresas auxiliares comprometida e integrada con su empresa, practica la escucha activa, la comprensión y la empatía con su red de subcontratación/cooperación, es una persona cinco estrellas que contribuye al desarrollo de las empresas de su entorno. Su actitud está muy lejos de los que actúan con egocentrismo, anulando el potencial de sus empresas subcontratistas para dominarles y tenerlos siempre bajo control.

El directivo que decide cooperar con una empresa alemana o francesa para comercializar sus productos en ese país y actúa con transparencia, es generoso ante el reparto de beneficios y está comprometido para ayudar a la empresa con la que coopera a resolver cualquier problema que surja en el proceso de comercialización, hace que el proyecto se desarrolle y tenga éxito. Su actitud está muy lejos del que oculta información buscando mayor beneficio y en lugar de ser proactivo ante los problemas se muestra crítico y reactivo.

Estos son tan sólo tres ejemplos de entre los múltiples que existen en el día a día de las pymes de nuestro país. La cooperación es necesaria para el desarrollo delas pymes y en tiempos donde los recursos financieros escasean mucho más, por lo que el propietario o directivo de la pyme está obligado a desarrollar bien sus actitudes ante la cooperación, dejándose asesorar y capacitándose en este sentido. Sin duda, cuando cree en ello, se lo toma en serio y se pone manos a la obra puede estar seguro de que se le abren nuevas oportunidades para el desarrollo de su empresa.

 

Referencia o leer más…

Ramiro Bengochea impartirá un taller sobre “Cómo pueden cooperar las empresas pequeñas para juntas obtener el beneficio de las grandes”. Será el 25 de octubre en la Confederación de Asociaciones de Empresariales (FAE), a las 17,30 horas en Burgos.

Sobre el autor:

Ramiro Bengochea es Licenciado en Física por la Universidad del País Vasco, master en Ingeniería Metalúrgica por la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Navarra y Master en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Europea de Madrid.

Actualmente dirige la filial ibérica de un grupo multinacional del sector metal-mecánico y es presidente de ASPROMEC (Asociación de Profesionales para la Competitividad del Mecanizado). Participa y promueve proyectos de cooperación entre pymes con fines diversos entre los que cabe destacar la internacionalización y la innovación en producto dentro del sector metal-mecánico.

 

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