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¿Qué tener en cuenta a la hora de realizar un mantenimiento preventivo?

Las averías en una empresa son temidas pero resultan inevitables. Por eso, contar con un plan de prevención que se adelante a los posibles problemas es fundamental en cualquier compañía industrial.


El mantenimiento preventivo contribuye a mejorar el funcionamiento completo de la empresa, minimizando períodos de inactividad, aumentando la vida útil de los equipos y, a largo plazo, supone un ahorro de costes. Se trata de un modelo de gestión imprescindible para la gestión de activos. Una inversión en mantenimiento preventivo evitará grandes pérdidas económicas a futuro.

Pero, ¿qué es el mantenimiento preventivo?

Se trata de un tipo de mantenimiento planificado que se realiza incluso cuando los activos funcionan correctamente. Su objetivo es prevenir las averías para disminuir la probabilidad de que falle un equipo.


Ejemplos de mantenimiento preventivo pueden ser:


•Inspecciones periódicas de un elevador
•Limpieza de filtros de aparatos de ventilación, calefacción
•Limpieza del polvo de las máquinas
•Lubricación de piezas giratorias
•Controlar el consumo de energía de un equipo
•Etc.


Para aplicar este tipo de mantenimiento, hay que realizar un seguimiento de las piezas para detectar qué fallas han tenido en el pasado o son más probables que ocurran. De este modo, se puede identificar ciertos patrones para averiguar en qué situaciones puede haber problemas.


Se puede informatizar con herramientas “GMAO”, necesarias para organizar el departamento de mantenimiento.

¿Cuándo realizar un mantenimiento preventivo?

Existen diferentes tipos de mantenimiento dependiendo de de la etapa del proceso industrial, así como de los componentes de la empresa.


El mantenimiento preventivo se centra en los activos en los que la probabilidad de fallo aumenta con el tiempo y con el uso. A mayor uso, mayor desgaste y, por tanto, podemos establecer un patrón a través de las recomendaciones del fabricante y del funcionamiento esperado para saber cuándo es necesario realizar este mantenimiento.


Los activos de mayor valor para la empresa son los idóneos para realizar el mantenimiento preventivo porque una reparación puntual supondría un coste mucho mayor que realizar esta tarea periódicamente.


De este modo, aquellos equipos que fallan de manera aleatoria no podríamos incluirlos en este tipo de mantenimiento porque no tenemos capacidad de prevenir algo que no sabemos cuándo va a pasar. No existe un patrón sobre el que actuar y deberíamos aplicar otros tipos de
mantenimiento. Incluso, en caso de que sea un activo de poco valor como una bombilla que se apaga, o una batería que deja de funcionar, la sustitución puntual resultará menos costosa.

2 etapas del mantenimiento preventivo

Para definir una actuación de mantenimiento preventivo desde cero, se han de seguir seis pasos:

1- Definir un plan de actuación

El primer paso a seguir es definir un plan de acción que establezca las tareas que se han de seguir. Para ello, hay que tener en cuenta los objetivos que se desean conseguir y, a continuación, organizar por familias los activos que van a formar parte del plan de mantenimiento. Por ejemplo, todos los equipos de ventilación han de ir agrupados en la familia de ventilación.


A continuación, es importante establecer prioridades en el caso de que no podamos realizar el mantenimiento de todos los activos. Los activos más críticos serán los que gocen de ser atendidos los primeros.


Para hacer un seguimiento correcto del plan, debemos establecer los KPIs o indicadores de rendimiento que iremos siguiendo una vez el proceso esté en marcha. Igualmente, estos procesos pueden surgir modificaciones dependiendo de la evolución del mismo.

2- Establecer un cronograma de actuación

Una vez definido el plan de actuación, este debe ceñirse a un tiempo de ejecución. Para poder definirlo, hay que tener en cuenta varios factores:


• El tiempo que los técnicos van a estar desarrollando las actividades de mantenimiento. Los técnicos además de trabajar en el mantenimiento de los activos, desempeñan otras tareas en su jornada laboral, por lo que es fundamental determinar el porcentaje de tiempo que van a dedicar a la ejecución.


• Terminar primero las tareas que quedan pendientes antes de embarcarse a las nuevas.


• Contar con el número de trabajadores, así como de herramientas y materiales necesarios para la elaboración de cada tarea.


• Determinar los días y el tiempo exacto que será necesario desactivar los activos para proceder a las tareas de mantenimiento.


El cronograma debe tener capacidad de flexibilidad para aquellas averías que no estén previstas. Aquí es donde entra en acción el mantenimiento correctivo, pero desde el preventivo debemos tener en cuenta estos posibles fallos inesperados.


• Programar las tareas para que el equipo tenga claro qué y cuándo debe ejecutar su trabajo.


Lo más importante a la hora de realizar un mantenimiento preventivo es diseñar un plan específico que se adapte a las necesidades concretas de la empresa. No sirve de nada contar con un plan que te cubra de acciones que no son necesarias para tu empresa o que no cubra lo

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